Poesía para una amiga
En un día de invierno la vi por primera vez y supe que su bonito pelo negro, tejerá una trampa que un día habría que lamentar. Percibí el peligro y aun así recorrí el camino encantado. Y me dije: que el pesar sea como una hoja caída al amanecer…
Desde una tranquila calle donde los viejos fantasmas se encuentran. La veo caminando apresurada a Carmina ahora lejos de mí.
Mi razón debe comprender que he amado como no debía a una criatura de pelo negro. Cuando el ángel se enamora de la tierra perderá sus alas al amanecer.
CARLOS