Negrita
Para Ingrid.
Marcos es fotógrafo y venía con su coche de hacer unas fotos a una clienta, cuando de pronto. ¡¡Tchonc!!
Marcos: ¡Ostras, nooo! Sale del coche a ver qué ha pasado y en ese instante se oye la voz de una niña que dice: ¡¡Negrita!!
Él se levanta y ve a la niña.
Marcos: Hola.
La niña: ¿Has visto a mi gata?
M.: Eh… sí.
Niña: ¿Dónde está?
M.: En un buen sitio, agradable.
Niña: ¿Dónde?
M.: ¡Ha…! Se ha ido de vacaciones.
Niña: ¿Cómo lo sabes?
M.: Me lo ha dicho.
Niña: Mi gata no habla.
M.: No, no, me ha escrito.
Niña: Los gatos tienen garras, no pueden coger bolis.
M.: Sí… es una foto, mandó una postal. Está dando la vuelta al mundo.
Niña: ¿Dónde está la postal?
M.: La dejó en casa.
Niña: ¿Intentas engañarme? ¿Eres un secuestrador?
M.: No, no quiero que te vengas a mi casa.
Niña: Quiero verla.
M.: Sí, claro. La traeré si la encuentro.
Él se sube al coche y la niña se queda mirándole cómo se va. Coge la gata que había puesto en una bolsa y cuando llega a su casa la deja en la basura, coge una postal de las muchas que tenía y vuelve a casa de la niña.
Niña: ¿La has traído?
M.: Sí, claro ¡Sí!, está por aquí… ya la veo, está aquí.
Niña: La escritura es confusa. ¿Me la lees?
M.: Claro. “Querida…” no se lee el nombre.
Niña: ¡Pili!
M.: Querida Pili, olvidé la dirección… y pedí a este hombre, que no es un secuestrador… que te diera mi postal. El tiempo en la India es muy bueno y hay muchas ratas que comer; las venden como comida para llevar. Mucho cariño. Sra. Negrita.
Pili: ¿De verdad es suya? No sale en la foto. ¿Cuándo piensa volver?
M.: No lo dice.
P.: Supongo que escribirá mañana.
M.: No lo creo.
Llega a su casa, saca la gata de la basura, la lava y cuando está bien limpia la pone al lado de su ropa tendida para que se seque. Al día siguiente, vuelve a casa de Pili.
M.: Aquí tienes.
P.: Está muy rara.
M.: Sí, será una insolación.
P.: ¿Qué dice?
M.: “Querida Pili: como te dije estoy disfrutando de las vacaciones…” ¡Entonces deja de leer porque ve salir a la madre que cruza los brazos mientras le observa a ver qué hace! Mientras, él la mira contento, la niña le dice:
P.: ¿Y qué más dice?
M.: ¡Ah sí… claro! Dice algo de que después se va a Europa.
P.: ¿A Europa?
M.: Sí, pero seguro que mañana recibimos otra postal y nos cuenta más cosas. Hasta mañana Pili.
P.: ¡Vale!, hasta mañana Marcos. Adeu.
M.: Adeu.
Cuando está en casa, como es fotógrafo, tiene muchas postales de ciudades, y lo que hace es disfrazar a la gatita dependiendo de las distintas ciudades, y al día siguiente va a casa de Pili para enseñársela, y así sucesivamente.
M.: “Querida Pili”: viajar es divertido, excepto por el jet lag. Cuando llegué a Europa estaba cansada y olía mal. Pero ahora me encuentro mucho más fresca. Me he encontrado muchos personajes interesantes y he estado en algunos sitios muy raros. Italia fue divertida. Y Ámsterdam muy relajante. He comprado pieles en París, sintéticas claro. Fui a Londres a visitar a la reina, tiene muchos perros horribles, pero no pasa nada, salí huyendo. Te quiero muchísimo. Hablamos pronto. Sra. Negrita.
Pili se gira a su mamá y la abraza emocionada ya que ahora le escuchan juntas.
M.: Ahora estoy en Escocia. Anoche un gato que se llama Ginger me pidió salir. Espero que estés bien Pili. Te quiero. Sra. Negrita.
Al día siguiente llega a casa de la niña con esta última postal, pero ve a Pili y su madre jugando a tirarse agua con un hombre pasándoselo muy bien.
Él se queda triste, pone el coche en marcha y vuelve a casa. Pensando que esto se acabó, hace un agujero en su jardín, entierra a la gata y le pone un ramo de bonitas flores encima.
Al día siguiente vuelve a la casa de Pili, baja del coche, se dirige a ella, se sienta a su lado y le dice:
M.: Hola, Pili.
P.: Hola, Marcos.
M.: Es la última.
P.: ¿A qué te refieres? —Le pregunta toda seria.
M.: “Querida Pili. He decidido quedarme en Escocia. Me he enamorado del gato Ginger. Te alegrará saber que nos casamos ayer. Soy muy feliz, pero te echo mucho de menos. Y pienso mucho en ti. Con cariño. Sra. Negrita.”
P.: ¿Ya está?
M.: Estas cosas pasan. La gente cambia y los gatos también.
P.: Ya lo sé, tonto. —Muy enfadada.
M.: ¿Qué ocurre?
P.: Mañana es mi cumpleaños y no me felicita.
Enfadada se va y lo deja solo. Marcos se va a casa. Cuando llega, se para y mira unos instantes donde está enterrada la gatita.
Al día siguiente, día del cumpleaños de Pili, coge el coche hasta el jardín, lo deja aparcado y va andando a la casa, cuando de repente se encuentra al mismo hombre que vio jugando con agua a Pili y su madre.
M.: Hola, soy Marcos. Traigo un regalo para Pili.
Amigo: Marcos, el asesino de gatos.
M.: No, fue un accidente. Yo no…
Amigo: Era broma. Soy Luis, el tío de Pili.
M.: Muy bien. —Se dan la mano.
Luis: Las chicas te esperan.
M.: Genial.
L.: Están detrás. Sigue a tu nariz y las encontrarás fácil… adeu.
M.: Adeu.
Cuando aparece en la fiesta que se da en el jardín, Pili le ve y sale con un disfraz puesto, corriendo muy contenta hacia él.
P.: ¡¡Marcos!!
M.: Hola, ¿quién eres?
Madre: ¡La asesina de dragones! —Poniendo voz de dragón, mirando contenta a Marcos.
P.: ¿Es para mí?
M.: Sí.
Mientras Pili quitaba el papel para descubrir el regalo, se oyó un sonido que salía de la caja, la madre echó una mirada rara a Marcos, mientras su hija terminaba de abrir la caja.
M.: Quiero que sepas Pili que le ocurrió una cosa a Negrita. Tuvo bebés y quería que te quedaras con uno. Si a tu mamá le parece bien.
P.: Pues claro. —Dice Pili, mientras cogía a la gatita en brazos y se la acercaba emocionada, dejando caer una lágrima por su carita.
PARA INGRID