La dama desconocida
Dedicada a Carmina, un encanto de mujer muy especial.
En plena explosión del cine negro de EEUU, a medida que la Segunda Guerra Mundial se intensifica en Europa, el cine refleja un pesimismo creciente. La película de Robert Siodmak se adelanta cuatro meses al estreno de “Perdición”, nueve meses a “Laura”, y precede a joyitas del cine urbano como “Al borde del peligro” o “Las calles de la ciudad”.
Ese mismo año Jacques Tourneur estrena “Noche en el alma”. Es más: cuando rueda La dama desconocida, Siodmak tiene en el set vecino a Hitchcock enfrascado en “La sombra de una duda”. Sus primeros contactos con la Universal no habían sido favorables. En diciembre del 43, recién obtenida la nacionalidad americana, le ofrecen un contrato de 7 años y para empezar le pasan “El hijo de Drácula”. Con guion de su hermano Curt Siodmak, sigue luego “La reina cobra”.
Un día tomando café en un estudio, conoce a Joan Harrison, que fue secretaria de Hitchcock en Londres y luego participó en los guiones de Posada Jamaica, Rebeca, Sospecha, Enviado Especial y Sabotaje. Luego firma los derechos de La dama desconocida de Cornell Woolrich, alias William Irish, y sueña con alzarse a la producción independiente. 14 novelas de Woolrich se han llevado al cine hasta “La ventana indiscreta” de Hitchcock.
En el caso que nos ocupa, la historia se presenta en cuenta atrás, capítulo a capítulo entre el descubrimiento de un domicilio y la probable ejecución del hombre condenado por ese asesinato. De la mano de Harrison, Siodmak —que a los 44 años domina todos los aspectos del oficio de cineasta— compone un recital del lenguaje visual muy al estilo de la UFA alemana, solo que ambientado en Nueva York, y eso pesa lo suyo en términos de sudor, ruido, polvo y rudeza.
Elwood Bredell, director de fotografía procedente de la serie B, estudia a fondo la luz de la escuela de pintura de Utrech para aplicarla en B/N a La dama desconocida. El compositor Hans J. Salter se mira la película, encuentra redonda la banda sonora y no considera necesario añadir nada, así que se limita a acompañar con música los créditos de entrada y la palabra FIN.
Encabeza el reparto Franchot Tone, estrella de la Metro que cobró 10.000 dólares por aparecer 20 minutos. La protagonista de verdad es Ella Raines, descubrimiento de Howard Hughes que trabajó cuatro veces con Siodmak.
La dama desconocida fue bien recibida por Cecil B. DeMille, que hizo una adaptación radiofónica con Ella Raines también. Este éxito le permitió a Siodmak rodar enseguida “Luz en el alma”, que se estrenaría en junio del 44, solo cinco meses después de La dama desconocida.
No os perdáis esta maravilla del gran Siodmak.