ESEN
ESEN

El gato ladrón

Tags: crítica

La serie B tiene uno de sus reyes en la persona de William Witney, un campeón de los seriales. Desde 1937 llegó a rodar 23 consecutivos y no por ello es el más prolífico. Witney negaba siempre cualquier veleidad artística pero por algo reconocía Spielberg verse inspirado en él a la hora de resolver ciertas escenas de “Indiana Jones”.

Y es que este director ha sido un especialista nato de la acción para la que derrochaba energía, además de introducir innovaciones; por ejemplo, la filmación de peleas, que hasta que llegó él se rodaban en continuidad. Witney había comprobado que los actores se quedaban sin resuello enseguida; inspirándose a su vez en el rey de la coreografía musical Busby Berkeley, Witney cortó la situación e introdujo pausas dialogadas que permitían descanso para mantener la intensidad de los puñetazos, y de paso podía ir cambiando de sitio la cámara.

A partir de 1955 William Witney se dedica de lleno a la televisión. Rueda capítulos de series dispares: El Dr. Fu Manchú, El Virginiano, Bonanza, Tarzán, o algunos relatos de esos que presentaba Hitchcock. Este trabajo no le impide acercarse a la serie B de formato cine, pero a un ritmo menor del que mantenía en sus años dorados; en los 50/60 hace solo dos o tres películas.

En 1961 Gene Corman, hermano de Roger, le produce “The Cat Burglar”, la desenfadada historia de ladrones, usureros y espías que les proponemos a continuación. Un título menor que nos permite un respiro por su misma falta de pretensiones y por las ganas que transmite de hacernos pasar un rato agradable; es una nueva, una inconfesable versión de “Manos Peligrosas” de Fuller. Claro que Jack Hogan no es Richard Widmark, como tampoco era Warren Beatty en “La historia de Bonnie Parker”, pero compensa la dueña de pensión llamada Billie Bird, el usurero Gene Roth —magistrado frecuente ante Perry Mason con un físico muy parecido a Fritz Lang— y el orondo detective Bruno B. Sota, todo un mito en la escudería Corman. Son tres incentivos de peso suficiente, en todo caso, para pasar en compañía del “Ladrón de Gatos” de William Witney.

Un buen momento.

ENTRETENIDA.