El Código Da Vinci
«Cuando la gente deja de creer en Dios no es que no pueda creer en nada, es que cree en cualquier cosa.» — Chesterton.
La tesis argumental de la película es que Jesucristo no era Dios (Toma), sólo un buen hombre (Pobret) que casado con María Magdalena (Virgencita) fundó un linaje de sangre real que ha llegado hasta nuestros días en el anonimato (¡alucinante!, más de 2000 años y nosotros sin enterarnos). La Iglesia a lo largo de la historia, habría tratado de ocultar esos hechos (Qué mala) para poder oprimir y dominar a la gente sencilla, y especialmente a las mujeres. (Pero qué malísima y cruel es la Iglesia Católica con las pobrecitas mujeres). Pero (Tachín… tachín…) un grupo de elegidos, conocidos como «El Priorato de Sión», han salvaguardado el secreto por los siglos.
La película (ahora viene lo mejor) nos cuenta lo que ocurre cuando un prelado del «Opus Dei» de nombre Aringarosa (con una pinta de «Drácula» total), ayudado por un psicópata vestido de fraile, que no es más que un asesino a sueldo de nombre «Silas» con los ojos casi fosforescentes (qué fuerte) que por cierto parece una nueva versión de «Alien», o mejor todavía, una mezcla de «Gollum» (El señor de los anillos) y «Norman Bates» (Psicosis) deciden acabar para siempre con ese terrible secreto que amenaza el poder moral de la Iglesia (¡¡Toma ya!!).
Vamos a ver, la peli da por sentado que no hay forma de demostrar la divinidad de Cristo, ni hoy ni nunca, para ello niega la autoridad testimonial de los Evangelios canónicos, y sin embargo acepta los apócrifos sin crítica alguna (muy bonito), ofrece también una interpretación antihistórica del Concilio de Nicea y de la figura de Constantino. Propone una lectura marxista de la tradición y magisterio de la Iglesia Católica, como superestructura ideológica, que encuentra una voluntad de poder y opresión, con la idea de utilizar el miedo a la muerte como instrumento para gestionar la voluntad de Dios en el mundo (Qué simpáticos).
Esta gentuza en el fondo ¿qué está diciendo? Pues ni más ni menos está diciendo que la Iglesia ha manipulado las tradiciones paganas. Que sería el lugar donde debería ser interpretado el cristianismo (qué simpleza) se propone invertir el curso de la Historia, es decir volver al punto inicial, (como si nada hubiera pasado) y dar por verdadera la religión pagana, que rinde culto a la fecundidad y al sexo dotándoles casi de una dimensión cósmica. Frente a ello, el cristianismo es la religión del crucificado, de la muerte, de la represión de la mujer y del cilicio de la sangre… es decir todo lo que encarna el personaje de «Silas» que para eso está.
Voy a aprovechar que estoy enfadado para decir que los últimos minutos de la peli son asquerosamente vomitivos, y confirma lo que dije antes acerca de la lectura marxista en la que todo es relativismo puro y duro. Me refiero al diálogo final entre Robert Langdon y Sophie Neveu, va el tío y le dice «Es irrelevante que Cristo fuera Dios o no, lo importante es lo que uno crea, cada uno es lo que defiende». Qué inmundicia dios mío, esto es puro relativismo radical, cargado hasta los topes de subjetivismo, que se convierte en el criterio decisivo del sentido de la vida. Mejor dicho, niega el sentido de la vida: vamos a ver, ¡si la vida no tiene sentido! Realmente qué importa quién fuera Jesús de Nazareth. Por lo tanto la tesis de la película es de un nihilismo peligrosísimo.
De hecho la intención de la peli es dejarte con más dudas que certezas, esa y no otra es la intención de la izquierda socialista en el mundo, primero te hace dudar y luego te coloniza la mente con más facilidad.
Los progres, o mejor dicho, el pensamiento progre, un híbrido del marxismo de ayer y la tontería de hoy, ha montado una dictadura en toda regla. Una dictadura de la que es, por añadidura, casi imposible sustraerse. Lo domina todo con su cursilería, sus formas afectadas y su machacona insistencia en lo que está regular. Lo que se ajusta al canon de santidad progresista y lo que constituye herejía imperdonable. Yo por ejemplo soy hereje, y como no pueden quemarme en la hoguera me insultan llamándome «facha» o «reaccionario».
Vamos al grano. En el fondo la película transmite la siguiente sandez: «Jesús no es Dios» (vaya) hasta que (mira por dónde) llega el Emperador Constantino, y monta el Concilio de Nicea, por todo el morro, y dice: A partir de ahora Jesús es Dios, y punto.
Claro la historia, por mucho que le pese a los listillos, es un poquito diferente. El Emperador Constantino en efecto, convocó el Concilio de Nicea, no para hacer barrabasadas, sino con la finalidad de fomentar la unidad y eliminar la herejía; jamás aspiró a suplantar a los Obispos, más que nada porque no lo hubieran permitido, pero claro la malvada iglesia católica «Inventada» por Constantino en el susodicho Concilio persiguió a los tolerantes y pacíficos adoradores de lo femenino ecologistas incluidos, matando a «millones de brujas, es decir, librepensadoras», en la Edad Media y el Renacimiento.
No hay que olvidar que el malévolo Constantino, fue ante todo un adorador del «culto masculino al sol» (Vamos un machista), que se apoderó del cristianismo, se cargó a la pobre «Diosa feminista» cogió al pobre profeta Jesús (Un don nadie) y ¡¡zas!! lo convirtió en un «Héroe-Dios-solar», más tarde montó una redada a la manera stalinista para hacer desaparecer los evangelios que no le gustaban y dejar los cuatro más guapos con algún retoque que otro, claro.
Para terminar con este apartado, Constantino únicamente intervenía si los obispos asistentes al Concilio no conseguían hacer cumplir las decisiones conciliares. El Emperador solo intervenía si era necesario para aplicarlas; jamás para imponerlas, su intervención se entendía como meramente subsidiaria, puesto que la norma última estaba en manos de los propios obispos los cuales, a su vez se basaban en las tradiciones y los cánones establecidos ya con anterioridad a través, por supuesto, del Espíritu Santo.
Además muchos de los obispos de Nicea eran veteranos supervivientes de antiguas persecuciones y llevaban sobre su cuerpo las marcas de la prisión, la tortura o los trabajos forzados por mantener su fe. ¿Iban a dejar que un Emperador cambiara su fe? ¿Acaso no era esa la causa de las persecuciones desde Nerón: la resistencia cristiana a ser asimilados como un culto pagano más?
De hecho, si el cristianismo antes del 325 hubiese sido tal como lo describen los personajes de la peli y muchos listillos progres/postmodernos, nunca habrían padecido persecución ya que habrían encajado perfectamente con tantas otras opciones paganas, habiendo sido asimilados con facilidad. El cristianismo fue siempre perseguido por no aceptar las imposiciones religiosas del poder político y proclamar que sólo Cristo es Dios, con el Padre y el Espíritu Santo.
Hay muchas más cosas para desenmascarar de esta peli, por ejemplo; las referencias al «Opus Dei» de hecho la mayoría de estas referencias producen más carcajadas que otra cosa, pero decir que el Opus Dei es una secta católica conservadora va más allá de ser una broma, y la propia Iglesia debería tomar cartas en el asunto, ya que esto es denunciable desde un punto de vista legal, puesto que el Opus Dei es una prelatura personal autónoma, pero totalmente del Vaticano. De hecho el Prelado (Padre) cabeza visible de la prelatura, es nombrado directamente por el Papa. Después tiene sus sedes por diferentes países, supeditadas a su vez a la diócesis territorial correspondiente.
Otra cosa muy graciosa (por cierto es la tesis argumental de la película) es el hecho de que un grupo de elegidos, como «El priorato de Sión» han salvaguardado el secreto por los siglos. Es lisa y llanamente una superchería, pues este hecho que en la película se da por cierto, sencillamente nunca existió… Bueno esto merece una aclaración: el priorato de Sión realmente existe, es una asociación francesa (claro) registrada desde 1956, no antes, posiblemente originada tras la II Guerra Mundial, clamando ser herederos de los masones, templarios, egipcios, etc…, aquí la cuestión es inventarse organizaciones para meterse con la Iglesia (aburren).
Otra cosa: Ahora resulta que las Catedrales las crearon los templarios. Por supuesto es falso: Las catedrales las encargaron los obispos, no los templarios. El modelo de las catedrales era la iglesia del «Santo Sepulcro» o bien también las antiguas basílicas romanas.
Otra: El papa Clemente V no eliminó a los templarios en un plan maquiavélico. Toda la iniciativa contra los templarios fue del Rey Francés, Felipe el Hermoso.
Otra: Mona Lisa no representa un ser andrógino, sino a Madona Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo del Giocondo. Mona Lisa no es un anagrama de los Dioses Egipcios Amón e Isis.
Otra: En la última cena de Leonardo no aparece el Cáliz y aparece el joven y guapo San Juan, el discípulo amado. La peli dice (a través de una burda manipulación) que el joven San Juan es en realidad María Magdalena, que ella es el Grial. La verdad es que no sale el Cáliz porque el cuadro está describiendo la última cena tal como sale en el Evangelio de San Juan. Sin institución de la eucaristía. Por eso no sale Cáliz, más concretamente cuando Jesús avisa «Uno de vosotros me traicionará».
Otra: Constantino y sus sucesores masculinos a través de la cristiandad Patriarcal se cargaron el paganismo Matriarcal, como consecuencia la pobre Madre Tierra se ha convertido en un mundo de hombres. El malísimo Ego masculino ha pasado 2 milenios provocando una situación inestable, marcada por las guerras alimentadas con testosterona, un montón de sociedades misóginas y una creciente falta de respeto por la «Madre Tierra». Pero no hay por qué preocuparse, aquí están las nuevas feministas del siglo XX, para decirnos a la humanidad que lo que necesita el hombre es una mujer que le complete; su consorte sería María Magdalena, para eso tenemos basuras como «El Código da Vinci», en el cual podremos encontrar material de muchos tipos: New age, ocultismo, teorías conspiratorias, neo-paganismo, Wiccas, astrología, etc…, pero el cóctel gnóstico/feminista es la base de la macedonia. Hay poca investigación verdadera sobre el «Santo Grial», pero mucha sangría.
Otra: Según una cita de la película, resulta que en la época de la inquisición se quemaron a millones de brujas. Entre los historiadores serios se calcula que entre los años 1400 y 1800 (400 años) se ejecutaron en Europa entre 30.000 y 80.000 personas por brujería. La mayoría no fueron quemadas (limitándose a castigos menores, como rezos, prisión o trabajos para la comunidad). No todas eran mujeres y la mayoría no murieron a manos de oficiales de la Iglesia, ni siquiera de católicos. La mayoría de las víctimas fue en Alemania, coincidiendo con las guerras campesinas y protestantes de los siglos XVI y XVII. Cuando una región cambiaba de denominación, abundaban las acusaciones de brujería y de histeria colectiva. Los tribunales civiles, locales y municipales eran especialmente entusiastas, sobre todo en las zonas Calvinistas y Luteranas. De todas formas, la brujería ha sido perseguida y castigada con la muerte por egipcios, griegos, romanos, vikingos, etc…, el paganismo, por supuesto siempre mató a brujos y brujas. La idea del «neopaganismo-feminista» de que la brujería era una religión feminista precristiana no tiene base histórica, más bien creo yo, que lo que sí tiene es una base «histérica». A modo de comparación convendría recordar que en solo una semana, los simpáticos muchachotes de la famosa y bien vendida «Revolución Francesa», pasaron por la guillotina al son de «La Marsellesa» a más personas que todos los años de la «Inquisición» en España, y eso que teníamos al malísimo «Torquemada», los franceses que eran más prácticos no perdían el tiempo con esas tonterías de los tribunales eclesiales (¡Una mariconada, vamos!!).
Otra: En el plano final, ver a Tom Hanks, arrodillándose ante la tumba de María Magdalena, encontrada gracias a una combinación de signos paganos es simplemente hiperbólico. Claro ya no es Roma el centro religioso de occidente sino París. Vaya… vaya… y nosotros sin enterarnos, ya no es una Basílica como la de San Pedro el lugar de la oración, sino un «Museo», sede de la cultura del saber humano, única sabiduría admitida e impuesta por esa panda de pseudointelectuales al servicio de esa izquierda occidental que difundió desde los años 60 la idea de que occidente era el culpable de la pobreza en la tierra.
¡¡Atención!! La buena nueva, «è voilà»: La prostituta salvada por Cristo es ahora «La Diosa Razón».
Epílogo
Vamos a ver si nos aclaramos de una vez por todas. Que Cristo sea Dios no puede demostrarse por el «Carbono 14», ni por esta colección patética de aprendices de brujo sino porque obró y obra cosas que son imposibles para los hombres, especialmente la más inaccesible a la voluntad humana como cambiar el corazón, colmar los anhelos, llenarse de alegría, introducir una dinámica de positividad, amor y perdón…, que rompe todos los límites de la muerte y del mal.
Ese ha sido el motor de la historia y es la explicación de que una realidad «tan llena de pecado» como la Iglesia Católica sea la única que atraviesa la historia engrandeciendo la humanidad de todos los que sinceramente se dejan tocar por ella.
En fin, ya para terminar te diré, que una película que trata de Cristo y de la Iglesia Católica y que desconoce absolutamente la materia de la que trata no merece ser tomada en serio, no hay un solo destello de verdad Histórica, Teológica y Antropológica en todo su desarrollo, es de una vacuidad superlativa.
La Iglesia necesita detractores más serios, ¡¡¡Por favor!!! Me estoy refiriendo a cineastas de la talla de: Bergman, Dreyer o Pasolini.
Bueno amiga, espero que este esfuerzo haya valido la pena y te lo hayas pasado bien leyéndolo, para mí ha sido un placer.
CARLOS