Bruno
Para Gloria.
Hola Gloria, vecina. Estoy en casa escuchando jazz, es un septeto fantástico, y de repente se me ha ocurrido contarte una historia que me pasó hace poco, aunque no estoy muy seguro. En mi vida esa línea tan fina que existe entre realidad y ficción es casi invisible; de verdad, Gloria, no sé distinguirla. Te diré más: creo que mi vida es pura ficción.
La historia que te voy a contar yo diría que me pasó, o no, no estoy seguro. Espero que tú me ayudes a aclarármelo. Verás, así empieza la historia.
El otro día al salir de diálisis, decidí no ir a casa, pues hacía un día que invitaba a pasear; llamé a Luis para que no se preocupase y continué caminando. Al cabo de un buen rato oigo una voz que me llama.
—¡¡Carlos!!
—Hola Gloria. ¿De dónde vienes?
—Tenía fiesta y se me ocurrió ir al cine.
—Ahora entiendo que no te viera. ¿Qué tal la peli?
—Muy buena, fantástica. Carlos, no había visto nada igual en mi vida.
—¡Qué me dices! ¿Tanto?
—¡De verdad, Carlos!, es una auténtica pasada.
—¿Y cómo se titula?
—¡Bruno!
—¿Bruno?
—Sí, es sobre un burro que se llama Bruno.
—Gloria, perdona pero… estás de broma, ¿verdad?
—No, no… Carlos, de verdad que no, te prometo que no es una broma. De verdad, es una película genial; todavía estoy asombrada de lo que acabo de ver hace apenas dos horas.
—Pero Gloria…
—Carlos, por favor, yo jamás te mentiría, lo sabes y me puedes creer. Lo que acabo de vivir es especialísimo y te diré más: me alegro de haberte encontrado porque sé que me oirás y sabrás comprender lo que estoy sintiendo ahora.
—Gracias Gloria. ¡Claro que puedes confiar en mí! Pero por favor, cuenta. ¿Qué es tan especial en esta película?
—¡Mira, verás, Carlos! La película fue como un ovni que hubiera caído de un planeta lejano y me dividió en dos, no sabía qué hacer, si defenderla o rechazarla. Provocativa y sorprendente, la película rompía con todas las reglas de oro del cine convencional en ambas partes del ancho océano, al mismo tiempo que con aquel llamado cine artístico europeo, es decir, «La Nouvelle vague», y era, de la misma manera, asombrosamente perfecta en su unidad absoluta de contenido y forma. Llegué a entender más tarde que esta perfección tenía su propia historia de maduración, cuando tuve la oportunidad hace tiempo de ver sus anteriores películas. No obstante, a pesar de las obras maestras que hizo, «Bruno» sigue siendo para mí la más preciada de todas las joyas del cine. Ninguna otra película ha hecho que mi cabeza y mi corazón den tantas vueltas como con esta.
—No te conocía, Gloria, pero ahora ya lo sé; me tienes cautivado… necesito que me digas: ¿qué es lo que cuenta la película?
—Te contaré sólo el principio para que te hagas una idea. ¿Ok, Carlos?
—¡Ok, Gloria!
—Bruno es un burro. La película cuenta la historia de su vida, su sufrimiento y su muerte. Y cuenta —en fragmentos— la historia de aquellos que se cruzaron en el camino de Bruno.
El comienzo: la pantalla permanece oscura, antes de la primera imagen, oímos el tintineo de las campanas de un rebaño de ovejas. Entonces llega el primer plano. El bebé burro se amamanta entre las patas de su madre. Al fondo percibimos el rebaño de ovejas. Sólo sus cencerros se escuchan tintinear suavemente. Entonces, el brazo delgado de un niño o una niña envuelve el cuello del animal y lo aparta de su madre. La cámara sigue el brazo y vemos que pertenece a una niña que abraza tiernamente al burro. Un niño de la misma edad está también inclinado y acariciándolo, y entre ellos, en segundo plano, hay un hombre. Visten ligeramente; es verano. «Dánoslo. Lo necesitamos.» «Hijos míos, es imposible.»
Plano largo: los niños corren al lado del padre, que tira del pequeño burro tras él hacia el valle, desde el pasto de la montaña. Los cencerros de las ovejas se han dejado de oír.
Segundo plano: con una pequeña jarra, uno de los niños derrama agua sobre la cabeza del burro y dice: «Bruno, yo te bautizo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.»
—¿Qué te parece el comienzo, Carlos?
—¡¡Genial!! Ya tengo ganas de verla.
—Pues, ¿a qué esperas, Carlos?
—¿Me acompañas, Gloria?
—¡Claro, Carlos, vecino! Tengo ganas de ver la cara que pondrás cuando la veas.
Carlos. 03/03/2019. Para mi vecina Gloria.